El amor en los tiempos del vacío

El amor en los tiempos del vacío

Advertencia: este texto contiene spoilers "a lo SAeNcSA" sobre Hollow Knight.
No es recomendado para quien no lo haya jugado y tenga intención de sorprenderse con su historia y momentos únicos.

Antes que nada, conviene hacer una aclaración: este no es un análisis de Hollow Knight. Hay una vastísima cantidad de análisis ya (como cabe esperar en una obra de semejante nivel) y seguramente mucho mejores que lo que pueda aportar yo a estas alturas. Esto trata solo de contar una serie de experiencias personales y algunas reflexiones al respecto.

Lo que me costó llegar

Hace unos días, tras 33 horas totales de juego, conseguí derrotar a El Destello (Radiance) y así dar con el “final bueno”. Y digo “final bueno” con comillas porque el que me dejó mejor sensación de título redondo (y coherencia con su ambiente e historia) fue uno de los finales “malos”. También tengo mis pegas con la forma de resolver ese combate por parte de Team Cherry. Pero en esto voy a entrar en detalle un poco más adelante.

El tema es que en con 22 horas terminé el juego con mi experiencia, es decir, sin tirar de guías ninguna vez, ni recurrir a youtube para ver por dónde continuar. Al finalizar “mi” final, me fui a ver como sacar el verdadero. Me di cuenta que me quedaba bastante camino aún. Me puse en marcha en los 3 apartados que necesitaba: Las magias oscuras, el Mantis Traidor y el Palacio Blanco.

Las magias oscuras y el Mantis Traidor

Para las magias oscuras tuve que ver videos porque me había olvidado de una puerta que me encontré y luego no revisité al obtener la marca del rey (con la que se abre y nos deja acceso a toda la zona del Abismo. Conseguir la capa sombría supuso el acceso a las pocas zonas del juego que me resultaban inaccesibles incluyendo el sector oeste de los Jardines de la Reina.

El Mantis Traidor resultó ser uno de los combates más entretenidos del juego. Me llevó un tiempo encontrar la manera de derrotarlo, en especial, porque no tenía asimilado el concepto de atravesar un enemigo sin recibir daño (que recién terminaba de adquirir la capa sombría, vamos). Como suele ocurrir, mucho más de lo que me gustaría, entre el punto de guardado y el combate existen algunos peligros y demoras que hacen menos fluida la experiencia, hubiera preferido algo más inmediato para cada reintento. Una vez derrotado conseguí hablar con la Dama Blanca y obtuve mi primera mitad del Kingsoul.

El Palacio Blanco

Para el Palacio Blanco primero tuve que buscar algunos jefes oníricos para recolectar la esencia necesaria y conseguir el Aguijón Onírico completo. De ahí me fui a la colmena para el trinket de Sangrecolmena (sin el cual, lo que venía después, hubiera sido un sufrimiento demasiado grande). 

El Palacio Blanco en sí, es una prueba de paciencia más que otra cosa. Tiene la dificultad de una pantalla de Super Meat Boy o Celeste, pero sin la precisión mecánica de su plataformeo. En estos juegos cada movimiento puede hacerse al detalle y con un control absoluto. Lo pulido del movimiento consigue que siempre tengas bien en claro que tus herramientas son las correctas y que tu propia carencia de habilidad o tus errores son los que te llevan al fracaso. Además el nuevo intento se presenta con total inmediatez. En Hollow Knight hay matices como el alcance del aguijón, el tiempo de respuesta entre ataque, el pequeño delay en las Alas de Monarca, o la precisión al frenar el corazón de cristal que entorpecen un poco según qué zonas. De todos modos, descansando a recuperar nuestra vida, es solo cuestión de esperar unos segundos entre intento e intento.

Tras algunas repeticiones agónicas y con las manos cansadas por los joycon de la Switch conseguí completar mi Kingsoul. Luego tocó volver a descender al Abyss y hacer una sencilla cueva para obtener el Void Heart. Con eso terminaron los pasos previos para poder afrontar el verdadero desafío final.

En líneas generales, las trabas en camino que nos lleva al combate final, son bastante sorteables conforme se van echando horas de juego y se van repasando las mismas zonas con mayor capacidad de navegación. Esto, no obstante, tiene dos salvedades:

  • Es probable que hayamos conseguido la cantidad de esencia suficiente para mejorar nuestro Dream Nail con la cualidad abrir el acceso al Palacio Blanco. Sin embargo, según qué tanto nos haya impactado la imagen de la armadura con sus brotes de esencia, será mayor o menor la posibilidad que volvamos a ese punto a golpearla con el Aguijón Onírico.
  • Otra cosa probable es que no se nos ocurra llevar el Kingsoul equipado con lo que no podremos acceder a l final del Abismo o que, simplemente, no se nos ocurra darle a la esfera oscura rota el golpe onírico que nos otorgaría el Corazón del Vacío.

El Destello

El combate final me resultó muy anticlimático, no por la lucha en sí, sino por sus implicaciones jugables. Con la única diferencia de la pequeña conversación con Hornet, en la que nos explica que tratará de ayudar si encuentra la ocasión, entramos a combatir al Hollow Knight como siempre. Llegando al último tercio o cuarto de la batalla Hornet cumple su promesa y utiliza su aguja para ayudarnos. El receptáculo elegido queda a merced de nuestro ataque onírico y entramos al mundo de los sueños para derrotar, de una vez por todas, a la todopoderosa Radiance. Hasta ahí, una maravilla, una tensión augurando un momento épico y una introducción del boss que está a la altura de las expectativas. Pero luego comienza el combate en sí. Y decir combate, en este caso, es un poco generoso. A decir verdad, El Destello tiene solo un ataque que representa una amenaza. El resto del combate se trata de una escena rítmica en un plataformeo no demasiado interesante.

Lo que hace peligroso el enfrentamiento y por lo que me ha llevado más tiempo que cualquier otra instancia del juego, es:

  • Quitando el daño por caída y las púas del suelo en la primer fase, cada ataque quita el doble de vida. Esto hizo que me tomara trabajo entender en cuáles momentos tiene o no sentido regenerar vida. Además, la animación del golpe desconcentra un poco y el restar vida, a distinto ritmo que el resto del juego, afecta a la previsión de cuánto margen tenemos para arriesgar.
  • Como mencioné anteriormente, este boss (junto a Sin Ojos y algunos pocos más) es de los que menos combate en sí ofrecen en todo el juego. Se trata de repetir una serie de patrones premiando la paciencia y los cálculos precisos más que el baile de golpes y magias que nos tiene acostumbrados. Hay concatenaciones de situaciones que hacen que sea demasiado difícil escapar a menos que tengamos el timing cuidadosamente medido y ejecutemos nuestra combinación como si fuera una etapa del palacio blanco. Para quienes gozamos más de los combates que otorga el juego que de su plataformeo, el hecho que el boss final tenga que ver más con lo segundo que con lo primero, es un tanto decepcionante.
  • Cada derrota contra Radiance hace que necesitemos volver a rehacer el combate contra el Hollow Knight. Eso no está tan mal, en principio. No es un combate excesivamente difícil per se, pero el cambio de mentalidad, mecánicas y hasta amuletos óptimos que representa una batalla respecto a la otra, complica por demás (e innecesariamente, en mi opinión) la facultad de manejarnos con soltura en el combate final. Esto es poco menos que una constante en el juego, los momentos más frustrantes en, por ejemplo, la batalla contra Nosk, el antes mencionado Mantis Traitor, o la tercer prueba del Coliseo es el camino a recorrer para poder ejecutar un nuevo intento.

No obstante, por más hipócrita que parezca a esta altura hacer esta afirmación sobre algo que me llevó horas, no es un boss difícil. Antes de empezar a escribir este artículo, se me ocurrió la idea que quizá no era un desafío tan complicado. Volví a entrar al juego (que por algún motivo aún no había desinstalado) e hice 6 veces el combate. Una vez me mató Hollow Knight, otras 2 Radiance y 3 veces salí victorioso. Con esto me refiero a que, una vez que aprendemos de qué se trata, solo necesitaremos paciencia y minimizar los errores.

¿Valió la pena el esfuerzo?

Dependiendo un poco desde que punto de vista me esté posicionando, respecto a la pregunta de si estas 11 horas extras tuvieron un resultado gratificante, puedo matizar dos aristas.

El final bueno

Para mi gusto personal, el final que mejor encaja con la ambientación del juego, su narrativa oscura y su preciosa (pero opresiva) atmósfera es hacer hecho todo pero dejando pasar la oportunidad de golpear con el Dream Nail a Hollow Knight. Si eso ocurre este se libra de Hornet y nos toca combatir el último tramo del combate. Al derrotarlo ocurre similar al primer final, absorbemos toda la oscuridad del Hollow Knight (Radiance incluida), quedamos encadenados y se vuelve a sellar la entrada, pero con una salvedad: el sello tiene sentido. Hornet, atrapada, pasa a ser una nueva soñadora y su icono es el sello en este nuevo encierro. 

Si, es cierto, no es un final tan positivo como el de destruir la fuente de la oscuridad y terminar con la infección que asola a Hollownest pero deja un cierre hermosamente melancólico a la aventura y la dota de cierto sentido trágico y poético todo el camino del recipiente rechazado.Es un final que puede sentar las bases para una nueva entrega aunque tendrían que rebuscarse un poco por demás el guión para que pueda tratarse de Hornet (y Silksong pasaría a ser, lo más probable, una precuela). El final bueno nos deja a Hornet totalmente libre para la secuela lo que me hace mas ilusión por tratarse de un personaje de puta madre pero, por lo demás, me quedo con el final triste.

Los momentos vividos

La forma que tiene el juego de narrarnos lo que está pasando, incluso lo que estamos viendo, es ya algo impresionante de por sí. Pero la forma que tiene de comunicarnos los sentimientos va más un paso más allá. Dos de los mejores momentos y con mayor intensidad en nuestro vínculo (con el juego) de toda la aventura, ocurren en esas horas extras que me llevó.

El primero de estos momentos es al conseguir el trinket del Corazón Vacío. Tenemos un flashback con una imagen sumamente oscura, con textos que van apareciendo en pantalla mientras saltamos (controlando 100% el personaje) entre las casi indistinguibles plataformas en nuestro ascenso final del Abismo. Al llegar a la cima vemos a un joven Hollow Knight, al recipiente que no se desechó, junto al Rey Pálido. Antes de empezar su camino para terminar con el poder del Destello, el Hollow Knight se da la vuelta y mira directamente a nuestro personaje. Ese instante es magistral. Por un lado está la empatía que transmite verlo tan pequeño y “vulnerable” como nosotros mismos. Y por el lado de la narrativa es, posiblemente, el momento que el juego nos deja más claro que nunca que nosotros no somos otra cosa que uno de los infinitos intentos fallidos para crearlo a él y de los pocos que hemos logrado escapar (junto a Empty Vessel o el que terminó como cadáver marioneta de Nosk)

El segundo de estos momentos impactantes es el mismísimo final. Luego de una batalla agotadora con Radiance en su segunda fase, esta se aleja para dar inicio a la etapa final. Comienza a atacar, desde fuera de nuestro rango de visión, con haces de luz. Nosotros estamos ya cansados por el combate y, si es la primera vez que llegamos a este punto, con las manos ya temblando y el mando por caerse de su propio peso. Nos aferramos a él y hacemos el ascenso final. La dificultad es nula, simples saltos que se sortean sin ninguna complicación y un ataque lento, predecible y poco abarcativo. Pero estás los nervios, los nervios juegan el papel más importante en este último esfuerzo y son la única manera de no dar con nuestro objetivo.

Tras terminar la escalada tenemos al Destello a nuestra merced, un solo golpe y acaba… o casi. En una animación, aparece la forma de “alma oscura” del Hollow Knight (después de todo, él también está hecho de lo mismo que nosotros), sujeta a radiance y te alienta a golpear… pero queda ahí. El juego queda inmóvil, la tensión está presente. También lo están la música, los gráficos, la vibración… pero no pasa nada. No pasa hasta que empezamos a atacar, nosotros tenemos el control de cada golpe. En cada uno de esos impactos estamos descargando las frustraciones, los nervios y toda la mierda que nos llevaron hasta ahí. ¡Y es glorioso!. Es uno de esos momentos, como con los soñadores, en los que el juego te da un mensaje muy claro: “No haremos el trabajo sucio en tu lugar”. Si queremos matar, a sangre fría, a la forma onírica totalmente derrotada e incapaz de hacerte daño alguno, nos toca apretar el gatillo y convertirnos en ejecutores. Ya sea para transmitirnos esa sensación de malestar y vacío (como hace Shadow of the Colosus a la hora de rematar) o para darnos el desenfreno de la venganza, el juego sabe hablar, pero pide que lo escuchemos y le respondamos.

Estos dos momentos, sin contar las otras cosas buenas (que también las hay) son los que definen que no alcancen las horas para que le paguemos lo que nos está dando.

Lo que hay más allá

Contenido de DLC hay una buena cantidad. Está lo de Grim, lo del Panteón de los Dioses y la Senda del Dolor. Ninguna de esas cosas son actividades que esté dispuesto a hacer. Sé que, con práctica y reintentando la suficiente cantidad de veces, todos esos desafíos son posibles. Lo sé porque este juego me ha puesto, en más de una oportunidad, barreras que me parecen imposibles de sortear pero al terminar de hacerlo me dice: “¿Cómo era eso que no ibas a poder?”. Ese mensaje mensaje gratifica y da una recompensa, pero no estoy dispuesto a invertir lo que corresponde en dividendos que considero tan secundarios. He visto por YouTube lo que queda y para mi nivel de habilidad eso significa, cuanto menos, otras 33 horas sólo para estos desafíos y no tengo las ganas ni la necesidad de hacerlo.

Lo que sí estoy esperando, como juego más deseado de este 2020, es el Silksong. Me da miedo que, en línea con lo que hicieron con los DLC (ofrecer desafíos de mayor dificultad a la del resto del juego) la aventura de Hornet sea más difícil de lo que puedo tolerar sin desmotivarme. Este miedo no es suficiente para controlar el hype, quiero mi próximo hollow knight para ayer. Ya lo tengo en mis deseados de Steam y probablemente vaya de salida en la Switch, donde estos juegos se controlan peor pero se disfrutan mejor.

Alexis Mainonis

Redactor (eventual) Eresgamer

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